Cuidar la Casa Común también implica cambiar la manera de hacer ciencia. En la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), esta visión se concreta a través de WasiLab, el primer Centro en Ciencias de la Sostenibilidad de América Latina, que durante sus dos primeros años ha impulsado investigaciones construidas junto a comunidades y vinculadas con las realidades de distintos territorios del Ecuador.
El WasiLab de la PUCE es financiado por el Fondo Equipo Francia (FEF), un dispositivo del Ministerio francés para Europa y de Asuntos Exteriores, y la Fundación McKnight. Este centro cuenta con los siguientes socios estratégicos: Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD), LPI y France Volontaires.
El centro reúne a investigadores de áreas como ecología, biotecnología, química, educación, diseño y otras disciplinas para abordar problemas que no pueden entenderse desde una sola perspectiva. Sus proyectos buscan generar conocimiento y, al mismo tiempo, aportar a la construcción colectiva de alternativas frente a los desafíos que enfrentan las comunidades y los ecosistemas.
Esta apuesta forma parte del compromiso de la PUCE con la ecología integral, que reconoce la reconciliación entre las personas, la creación y Dios.
Uno de los elementos que distingue el trabajo de WasiLab son los living labs o laboratorios vivos. Estos son espacios reales donde investigadores, estudiantes y comunidades participan en procesos de investigación, experimentación y aprendizaje.
“Vivimos en una época de policrisis, donde los desafíos de la sostenibilidad se manifiestan con particular urgencia. Afrontarlos requiere transformar nuestra forma de investigar. Por eso, la ciencia de la sostenibilidad no se construye desde disciplinas aisladas, sino a partir de problemas concretos que demandan respuestas integrales”, explica Olivier Dangles, director de WasiLab.
Seis desafíos para cuidar la Casa Común
El trabajo de WasiLab se articula alrededor de seis desafíos relacionados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible: cambio climático, ciudades sostenibles, One Health, One Water, sistemas alimentarios sostenibles y People & Forest.
Estos ejes permiten abordar la sostenibilidad desde una perspectiva amplia. Los proyectos desarrollados durante estos dos primeros años muestran cómo estos enfoques se traducen en investigaciones concretas.
En uno de los valles de la capital del Ecuador, el biólogo Francisco Ramírez Castro, uno de los ocho becarios de WasiLab, investigó la biodiversidad fúngica de un territorio amenazado por la expansión urbana.
Su proyecto trabajó con comunidades locales para documentar los conocimientos tradicionales relacionados con los hongos silvestres y comprender cómo la transformación del paisaje afecta estos saberes. La investigación busca contribuir también al fortalecimiento de la soberanía alimentaria y cultural.
En el Chocó Andino, ubicado en la provincia de Pichincha, Ecuador, una de las zonas de mayor biodiversidad del país, el investigador Xavier Barriga Abril desarrolló Diseño de Futuros Alimentarios Regenerativos. Su trabajo explora cómo los alimentos y los mercados agroecológicos pueden convertirse en espacios para fortalecer la resiliencia alimentaria, la justicia social y la regeneración ecológica.
La investigación incorpora expresiones artísticas participativas y el trabajo conjunto con comunidades rurales, activistas ambientales y redes de defensa territorial.
En la Provincia de Cotopaxi, a 50 kilómetros al sur de Quito, la investigadora María Gabriela Loayza Gallardo desarrolló Juego de roles para la gestión sostenible de bienes comunes, una propuesta que utiliza metodologías participativas para generar espacios de diálogo y cooperación entre los actores involucrados en la gestión de los recursos naturales.
La investigación busca que las distintas perspectivas presentes en un territorio puedan reconocerse y formar parte de la construcción de acuerdos para una gestión colectiva y sostenible.
En la Parroquia de Chugchilán en Cotopaxi, el químico David Fernando Romero Estévez trabajó en WasiGly, proyecto que estudia la exposición alimentaria al glifosato y los factores socioeconómicos relacionados con su uso.
El proyecto combina análisis químico y caracterización sociodemográfica para aportar al desarrollo de alternativas alimentarias sostenibles y a procesos de transición agroecológica.
Sus investigaciones muestran que cuidar la Casa Común no implica únicamente estudiar los ecosistemas. También significa comprender las relaciones entre las personas, sus territorios, sus formas de vida, sus conocimientos y los recursos que sostienen a las comunidades.
Por eso, el trabajo de WasiLab de la PUCE trasciende la producción de artículos científicos o informes técnicos. Sus proyectos buscan generar vínculos, fortalecer capacidades y construir alternativas con las personas que conocen y viven cada territorio.
Con esta iniciativa, la PUCE reafirma que la ciencia puede ser una herramienta para el cuidado de la Casa Común cuando se abre al diálogo entre disciplinas y saberes y cuando pone el conocimiento al servicio de las comunidades.

