Como ya se ha dicho en muchos espacios, la crisis provocada por la pandemia del COVID-19 ha tocado a todos los países. Sin embargo no a todos les ha pegado igual, la pandemia vino a agravar las condiciones de desigualdad que imperan en muchos países y América Latina no es la excepción.

Esta situación hace más urgente el trabajo colaborativo “para evitar la catástrofe educativa. Debemos hacer un esfuerzo para no retroceder. No es hora de decaer, sino de profundizar el compromiso de llegar a la población empobrecida. Debemos ser valientes y asumir la responsabilidad de ofrecer educación de calidad a las nuevas generaciones”, expresó Arturo Sosa, SJ, padre superior general de la Compañía de Jesús, durante la charla “Las universidades jesuitas y el pacto educativo global”, llevada a cabo en el marco de los festejos por los 35 años de la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina (AUSJALl) y que sirvió también para cobijar la adhesión de las universidades al Pacto Educativo Global convocado por el Papa Francisco.

El diálogo con el Padre Superior General fue guiado por Luis Arriaga Valenzuela, SJ, rector del ITESO y actual presidente de la Ausjal, quien se congratuló de contar también con la presencia de Michael Garanzini, SJ, secretario mundial para la educación superior de la Compañía de Jesús y presidente de la Asociación de Colegios y Universidades Jesuitas (AJCU), así como de sus pares rectores de las universidades confiadas a la Compañía de Jesús en la región.

Antes de ceder la palabra a Arturo Sosa, SJ, el Rector del ITESO recordó la creación de la AUSJAL en 1985, cuando Peter Hans Kolvenbach, SJ, era el superior general de los jesuitas, y luego hizo un repaso por la historia de la asociación.

La misma ruta siguió Sosa, quien hizo un breve recuento de su paso por la vida universitaria jesuita, primero como alumno y luego como religioso en su natal Venezuela. Además destacó la colaboración que se vive en el ambiente universitario. “Nuestra misión sería imposible sin la participación de laicos, creyentes y no creyentes que nos acompañan en este esfuerzo por vivir y ofrecer esperanza al mundo a través de una formación académica integral”.

Al tomar nuevamente la palabra, Arriaga señaló que los rectores de la AUSJAL se suman a la convocatoria hecha por el papa Francisco en su encíclica Fratelli tutti (Hermanos todos, documento que versa sobre la fraternidad y la amistad social), y detalló que dicha respuesta se da de modo “universitario, jesuita y latinoamericano”.

Sobre el documento papal, Sosa comentó que “la fraternidad no puede darse por sentada, no se da por decreto” y añadió que “en un mundo plagado de tendencias que buscan dividirnos en bloques sociales, raciales, económicos, religiosos, la invitación es a aproximarnos, a entrar en comunión, a acoger solidariamente y hermanarnos, a compartir el mismo sueño de un mundo mejor en el que se reconozca la dignidad de todos”.

Al abundar sobre la fraternidad, señaló que ésta sólo es posible cuando se vive en paz, por lo que la gran oportunidad de las universidades radica en “construir caminos y encontrar artesanos de la paz. Recordemos que para que haya paz es necesario que haya justicia, que la justicia sólo se logra desde la verdad y la búsqueda de la verdad es el objetivo principal del trabajo universitario, así como poner esa verdad al alcance de todo el pueblo”.

La charla entre los jesuitas concluyó con la firma simbólica de los rectores de las universidades que integran la AUSJAL, quienes que mostraron ante la pantalla el documento firmado, mismo que, concluyó el Padre Superior General de la Compañía de Jesús, “tiene raíces muy profundas en lo que ha expresado el Papa en sus encíclicas” y que es una manera de “renovar nuestro compromiso con la esperanza”.

Información extraída de: ITESO

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